COMBATE DEL MES

 

Novena ronda de combates del tercer campeonato


Takezo "Ronin" Musashi vs Aldara "Tempano" Rivers

Aldara Rivers corre el riesgo de quedar descolgada de la clasificación. Su rival, Takezo Musashi busca seguir ascendiendo en la misma. Ambos pilotos usarán máquinas de concepción similar (un Crusader y un Archer respectivamente) modificados por sus escuderías. Y ello en una arena donde los duelos normalmente se resuelven a corta distancia. ¿alguien puede pedir más emoción e igualdad?


Los hangares de Ishiyama nunca habían tenido un aspecto tan -digámoslo suavemente- poco guerrero. Aunque seguía siendo un enorme centro de almacenamiento y reparaciones de Battlemechs, una horda de pequeñas "hormigas" se había adueñado de lo que solía ser un tranquilo lugar de trabajo.

Éste era el panorama que podían observar algunos de los que permanecían alejados de la vorágine que se desataba a sus pies. Situados en una posición privilegiada: algunos guerreros, managers de escudería, miembros de la comisión del Juego y los técnicos de confianza. Todos ellos separados pero a la vez juntos.

El modificado Archer de la Escudería Fénix estaba aún sujeto a su plataforma, a la izquierda del hangar. Sus claras formas se podían apreciar en el elegante diseño, un trabajo no estropeado por las mejoras encargadas precisamente por el que esta noche sería su piloto. El mechwarrior Takezo Musashi, alias Ronin, estaba ya a los mandos de su máquina. El también manager de la Escudería se encontraba ya activando el Battlemech para su próximo enfrentamiento. Los técnicos desconectaban los últimos sensores de control de sus extremidades y daban el visto bueno para su arranque y salida. Ésta no se veía entorpecida por la marabunta de fotógrafos que se habían acreditado para el combate, ya que casi todos ellos se agolpaban al otro extremo del hangar.

Otra mole de metal se encontraba también esperando para salir hacia el tortuoso laberinto que era la Arena donde se iba a estrenar. La nueva joya de la Escudería Supernenas se demoraba, creando más espectación entre el "cualificado público". Desde que su manager Aldara Rivers comprara la licencia de la extinta escudería Dark Phantoms, se habían unido los eventos sociales y los deportivos. Un nuevo mercado que alimentaba a los tiburones de la llamada "prensa rosa". Simples bebés y ovejas en realidad, conducidas tanto por los mechwarriors como por sus compañeros de la prensa deportiva: los verdaderos buitres y amos del cuarto poder.

El Crusader-5M sería el rival del ya conocido Archer-FX1. Pero eso era tan sólo la teoría, pues todos sabían que el mech había sido inscrito como Crusader-SN, lo que sin lugar a dudas implicaba algún tipo de modificación; una versión a los gustos de su piloto y que pudiera ser de verdad competitiva en la categoría de Pesados de la Clase V de Solaris. La propia manager, Aldara Rivers, sería su piloto esta noche. Su última derrota precisamente ante un Crusader modificado; y su último juguete, otro Archer modificado que no cuajaba en las arenas, habían atraído a muchos más periodistas de lo normal. Algunos podrían decir que olían la sangre. Otros quizás tan sólo que presentían el espectáculo. Y desde luego no se les iba a defraudar.

Una puerta se abrió en la estructura, cerca de la cabina del Crusader. Varios cientos de fogonazos iluminaron el hangar. Algunos de entre los espectadores privilegiados comentaban que había más luces en ese momento que en la última batalla aeronaval sobre Solaris. La inconfundible figura de una mechwarrior, con el chaleco refrigerante y el neurocasco en el antebrazo, se acercó a un pequeño estrado. A su vera se encontraba el Crusader, cubierto por una lona desde la cabeza a los pies. Un pequeño séquito de guardias de seguridad mantenían un cerco a sus pies. Y algunos reflectores lo iluminaban ascendentemente. Cuando la mecharrior se acercó al micrófono el silencio reinó en la ajetreada sala. Se aclaró la garganta y se disponía a hablar cuando un fuerte ruido resonó en el otro extremo del hangar.

Uno a uno fueron saltando los topes de fijación que anclaban al Archer. Primero un dedo, luego dos, más tarde un brazo: todos empezaron a moverse, cobraron vida. El gigante dormido alzó una pierna y avanzó. Cuando el pie cayó sobre el suelo el estruendo atemorizó a muchos. Eso dejaba claro quién era un novato en Solaris, en el auténtico Solaris. El momento cumbre de la presentación del nuevo Crusader había quedado roto. Toda la atención se centró temporalmente en el Archer. Y éste, sintiéndose observado respondió con una gracil inclinación. Cuando su cabina descendió rápidamente muchos fueron los sorprendidos ante su eficiente frenada en una armoniosa maniobra. Los periodistas del corazón se tocaban el suyo, nada acostumbrados a lo que otros consideraban pura rutina.

Los periodistas de "guerra" afilaban el colmillo y ya estaban retransmitiendo o preparando sus crónicas. Éstos sí entendían el verdadero significado del gesto: un saludo ritual hacia el enemigo con el que iba a entrar en liza. Aldara también lo había entendido, como demostró la sonrisa que afloró a sus labios cuando su mirada se cruzó con la del piloto. Sabría que esa noche tendría un combate interesante.

Tras incorporarse, el Archer se dio la vuelta y pareció desvanecerse silenciosamente por la entrada a la Arena. Pocos de entre los escasamente acostumbrados periodistas del corazón se recuperaron de su aturdimiento; y sólo alguno, algo más espabilado que el resto de sus compñeros, se percató de que sus pasos no sonaban de igual forma. La sensación de que habían jugado con ellos se plasmó en sus caras de indignación. Pero no tuvieron mucho tiempo para pensar, pues sin soltar el discurso que sin duda tenia preparado, Aldara había dado media vuelta y pasando bajo la lona se introducía en su Battlemech.

Unas pequeñas detonaciones liberaron los pernos que sujetaban la tela. Y un gran peso muerto se pegó al cuerpo del Crusader, que encendido en frío, empezaba a liberarse de la estructura. La estampida entre la mayoría de los periodistas ante el rápido avance de crusader produjo sonrisas entre los mechwarriors, managers y miembros de la Comisión de Juego que observaban el espectáculo desde una segura distancia. Sólo unos pocos fueron tan idiotas como para quedarse quietos y esperando ante un Battlemech en movimiento, con todas las sirenas y luces de emergencia del hangar en funcionamiento, intentando obtener una foto que revelara las modificaciones. Una información valiosa para sus cadenas de noticias; pero habían olvidado, o simplemente desconocían, que la configuración de un Crusader queda totalmente oculta por su diseño. Las risas y mofas acompañaban a los engañados periodistas rosas mientras veían cómo el Crusader seguía los pasos del Archer hacia la arena; ambos listos para iniciar un épico duelo en los confines de las cavernas de Ishiyama.

El público, el eterno dominador de las Arenas de Solaris. El "amo" al que todos obedecen. ¿Dónde está el público en Ishiyama? Es ésta una de las pocas -si no la única- arenas del Mundo del Juego en la que el público no está presente físicamente. La gran montaña de hierro, con sus enrevesados túneles, galerías y salas hace imposible su presencia. Tan sólo gracias a la tecnología disponen éstos de los mejores e impensables sitios de observación. Las cámaras son sus ojos en las oscuras cavernas.

Los battlemechs de los luchadores han salido en zonas opuestas dentro de una estrecha sección de la montaña. Tras la señal de los árbitros ambos lanzan sus máquinas a la carrera, aunque ésto no lo pueden conocer aún los espectadores. Estrictas medidas de seguridad antifiltraciones hacen que la señal les llegue con bastante retardo. Por lo que mientras los pasos de los gigantes retumban y hacen reverberar el agua en las cavidades, ellos aún los distinguen inmóviles en sus pantallas.

Tras un primer avance el Archer ha asomado a un pequeño ensanche con un lago central. Sus sensores no son muy precisos, pero está seguro de que le indican que el Crusader de Aldara se encuentra muy cerca; justo tras una de las colinas. Pero si esto es algo que él puede saber, también su posición puede aparecer casi perfectamente reflejada en los monitores de su rival.

Takezo decide no exponerse a quedarse al descubierto en el centro de la desenfilada. Retrocede lentamente para evitar tener que observar las dos posibles salidas-entradas; pero Aldara también extrema sus precauciones, pues decide avanzar cautelosamente. Ambos han quedado ahora casi fuera de la vista del espacio vacío, por lo que más que nunca deben confiar en sus máquinas.

La emoción se palpa en la sala de control de la emisión. Los redactores analizan los biorritmos de cada uno de los mechwarriors. De ésta forma intentan anticipar quién será el primero en avanzar. El tener las mejores tomas del inicio de una carga puede darles los mayores shares. Finalmente el más veterano ve una oscilación en el de Aldara y ordena centrar la cámaras y hacer un extenso barrido por su pasillo.

Incluso antes de que pudiera terminar de dar sus órdenes el Crusader se pone en movimiento y avanza lenta y majestuosamente. Aldara ha sido quien ha entrado a matar y Takezo se ha quedado esperando. Desde luego parece que ella es la que está tomando la iniciativa en éstos momentos. Pero antes incluso de que pueda asentar los pies tras su última zancada, resuenan amenazadoras las poternas de misiles del Archer al abrirse.

Takezo ha bajado un poco el centro de gravedad de su battlemech y a continuación ha lanzado dos demoledoras salvas de sus misiles de largo alcance. Éstos apenas tienen tiempo de elevarse y tomar arco cuando ya empiezan a chocar contra el Crusader. Parece que la corta distancia no ha afectado para nada ni a su puntería ni a su potencia. La primera salva del lanzador de su Torso Derecho impacta casi entera en la parte superior del nuevo mech de las Supernenas. Éste parece estar tomando una posición defensiva cruzando sus brazos, y la siguiente salva se estrella con menor efectividad en un blanco algo reducido. Incluso la maniobra parece salvar algo los castigados torsos, pues algo de daño termina en los brazos.

La humareda levantada por las detonaciones permite apreciar como el Láser Medio disparado desde la cabeza del Archer pasa cerca de lo que sería el cuello del Crusader y se pierde horadando las paredes posteriores. De los brazos del Archer también surgen otros misiles que siguen el mismo camino que los anteriores. Pero mientras que éstos avanzan algo más lentamente vemos como algunos explotan en el aire antes de llegar al Crusader.

Aldara ha decidido pasar al ataque y tras abandonar su posición defensiva abre bien los brazos. Los últimos misiles de Takezo aprovechan para impactar de nuevo en los torsos. Algunos de ellos van cargados del ya famoso gel inferno. El abrasador napalm chorrea por las juntas matando la pintura y elevando la temperatura. Algunas de las cámaras dejan de funcionar, totalmente calcinadas. Pero entre el humo y el fuego llega el contraataque del Crusader-SN.

Los cameraman centran su atención en los brazos del mismo, pues es allí donde éste suele portar sus afustes de lanzamisiles. Y están atentos esperando que Aldara utilice la misma estrategia que Takezo. Pero ella en cambio los sorprende a todos desatando una pequeña lluvia de fuego láser precisamente desde donde ha sido más castigada. Algunos paneles se mueven dejando ver los láseres medios que han aguantado perfectamente la anterior embestida. De forma alternada, desde el Torso Izquierdo, Torso Derecho y Torso Central hasta llegar a la cabeza surgen las armas asesinas que sin fallar ningún disparo devuelven daño por daño.

El Archer empieza a perder peso a gran velocidad mientras las toneladas de blindaje van siendo fundidas por casi todo su cuerpo. Éste aún debe aguardar a que se terminen de cerrar las poternas de disparo de todos sus lanzamisiles antes de poder ofrecer un blanco menor. Aldara aprovecha y no falla ninguno de sus disparos. Y tras descargar una buena andanada, los misiles surgen finalmente de los brazos del Crusader, yal igual que con Takezo las cabezas explosivas no se ven alteradas por la distancia e incluso explotan con mayor intensidad de lo habitual.

Takezo ya ha completado su maniobra y aunque no tan concentrado como su rival, si presenta daños similares. Luego el fuego lame sus pies cuando activa los retrorreactores que levantan al Archer en vilo. Tras unos segundos de vacilación mientras contempla al fantasma en llamas de su rival avanza hacia él. Casi parece que lleve una ruta de colisión, pero en el último segundo se interna por un pasillo elevado y empieza a descender.

Aldara parece que no se ha percatado de éste salto y hace avanzar a su máquina. Parece que los fluidos en llamas o la humareda provocada por los mismos no le dejaran apreciar lo que hay a su alrededor. Con una loca carrera en la que va iluminando los pasillos se dirige hacia donde estaba previamente su rival. Y el silencio que había sido roto tan drásticamente y tan violentamente unos segundos antes, vuelve a reinar cuando ambos Battlemechs dejan de verse.

Un resplandor a lo lejos, a la entrada del túnel, era el último vestigio del primer contacto, tras que ambos mechs se divisaran y se saludaran con todo o casi todo su arsenal. El Archer de Takezo había saltado hacia un ramal de la galería principal; mientras que el Crusader de Aldara se había internado hacia su antigua posición. Ahora tan sólo podían seguir sus pasos por los ecos de los radares.

Ambos aprovecharían este pequeño lapsus para revisar el estado de sus máquinas. Aunque ninguna presentaba daños graves, cualquier pequeño detalle podía ser fatal en su segundo encuentro. Takezo partía con la ventaja de que su Battlemech no estaba impregnado de gel inferno como el de su rival. Aunque los Crusader solían llevar misiles de corto alcance en sus configuraciones, parecía que ésta variante de las Supernenas los habían eliminado. O que aún no había querido usarlos.

Pero ninguno podía entretenerse mucho en cavilaciones. Podrían ser sorprendidos por el otro y el que primero abriera fuego golpearía dos veces, como en el viejo dicho. Así que Takezo maniobró para volver a disparar sus afustes de misiles. Sin duda no quería estar transportando un exceso de munición. Unos ecos se reprodujeron en el corredor lateral donde estaba el Crusader. Sin duda Aldara había adoptado la misma táctica. Pero ella no podía hacer lo que hizo a continuación el Archer, puesto que con uno de sus brazos disparó misiles inferno a su espalda. Una nueva fuente de calor y de humo llenaron el pasillo. Éste pareció achicarse y oscurecerse cuando el Archer fue engullido por el oscuro vapor. Parecía ahora un animal acorralado en su cubil. O más bien, un astuto cazador esperando a su presa, como la hormiga-león. Mientras reflexiones de éste tipo pasaban por la cabeza de Takezo, una fugaz mancha rosa pasó por la boca del túnel. Aldara había saltado a uno de los laterales de la entrada. Durante escasos segundos había sido un blanco para los sistemas de puntería del Archer, pero insuficientes para que Takezo pudiera fijarlo.

Se encontraban ahora en una situación similar a la previa a su primer avistamiento. Ambos al otro lado de un mismo camino que los conduciría frente a frente. Pero ahora el Archer contaba con una pequeña protección. Y el Crusader además arrastraba consigo un encadenamiento a las llamas del infierno... ¿Quién se atrevería a ser el primero en buscar a su enemigo?.

Takezo decidió no renunciar a su ventaja. Quizás el enfrentarse a un mech "desconocido" le estaba haciendo ser más cauto de lo normal. Pero la ronda pasada él mismo había estado en la otra situación, cuando estrenó el Awesome-FX1. Aldara si que parecía estar impaciente esta noche. Mientras el Archer permanecía quieto, su Crusader giró y se internó lentamente en el elevado corredor. Frente a frente, metal contra metal, de nuevo las armas iban a ser las únicas que iban a hablar.

La situación era tan simple y tan clara que el silencio se extendió como una plaga por todas las instalaciones de Ishiyama. En el estrecho pasillo, con los mechs adyacentes, a distancia de combate cuerpo a cuerpo: era imposible fallar. Ambos sólo tenían que pulsar los gatillos para asegurarse impactar en su enemigo. Sus máquinas tomaban todo el espacio del túnel. Y la potencia de fuego que estas moles podían desplegar era sin duda aterradora. Algunos no se preguntaban quién ganaría si no, si sería posible que los mechs aguantasen, y los pilotos en ellos.

Pequeñas explosiones sacudieron el pecho del Archer. Los expertos no se ponían de acuerdo si ésto era por el lanzamiento de sus misiles de largo alcance o por el daño causado por los láseres del Crusader. Aunque más importante que saber quién había obtenido la primera sangre era discernir quién se alzaría con la victoria.

Ninguno adoptó esta vez posiciones defensivas ni pretendieron intentarlo. En el aire se cruzaban los disparos láser, la inmensa mayoría por parte del Crusader, con un torrente de misiles ésta vez provenientes en su mayoría desde el Archer. Siete haces de luz convergían desde los brazos, pecho y cabeza del Crusader sobre el Battlemech de Takezo. Casi parecían formar una pequeña barrera contra la que detonaron casi todos los misiles de la primera andanada. Pero mientras éstos explotaban en el aire, oscureciendo aún más el pasillo, los láseres no se veían afectados en absoluto y proseguían con su destrucción. Las placas de blindaje se calentaban y empezaban a licuarse, fundirse en sus mismas posiciones o cayendo como grandes gotas de metal líquido ante un segundo impacto. Éste castigo terminó pasándole factura al Archer, pues todo el blindaje de su torso derecho desapareció. La estructura interna, el miómero, el afuste, el reactor...: todo quedó a la vista, expuesto a daños mayores.

Pero aunque la primera salva de misiles llegó casi sin fuerza sobre el Crusader, la segunda se abatió como un ciclón a continuación. Al abrir los brazos para disponerse a disparar con sus propios afustes de misiles de largo alcance no pudo contar con ellos para protegerse. Cinco misiles detonaron con gran fuerza en el mismo centro del mech. Como todos los misiles de largo alcance usados en el combate hasta el momento, parecían explotar con más fuerza de lo esperado; sin duda debido al uso de la munición Dead Fire. A continuación cinco misiles más llegaron volando un poco más alto e impactaron de lleno en la Cabeza del Crusader. Las explosiones se sucedieron sobre la cabina. Aldara quedó cegada mientras se polarizaba el cristal. Pero éste no pudo resistir por mucho tiempo y al final cedió también. Se fragmentó con gran violencia inundando el estrecho compartimento. Por suerte no se conviertieron en una lluvia de metralla. Pero algunos trozos golpearon contundentemente en sus brazos. Ésto detuvo por unos segundos su ataque. El tiempo que necesitaba también para que la visión se le aclarase...

Takezo observó como la cabeza del Crusader recibía un impacto directo y como en un acto reflejo de cubrirse, el brazo izquierdo tomaba los últimos misiles. Allí el blindaje también quedó totalmente destruido, y el miómero y los componentes internos quedaron a la vista. Por unos segundos el ataque de Aldara parecía finalizado, pero no así el del Archer. Con su único láser medio apuntó de nuevo hacia el pecho e impactó en su lateral izquierdo. Una nueva localización arruinada se sumaba al caos de destrucción. El logotipo de las Supernenas se fundió ante los kilojulios de potencia, pero ésto no bastó para calmar la sed de destrucción del láser. Siguió incidiendo, destruyendo a su paso uno de los láseres medios y finalmente provocando una brillante luz azul. Una fuga en el reactor sin duda. El Crusader se encontraría en problemas con su temperatura.

Estas detonaciones parecieron hacer despertar finalmente a Aldara. Observó los daños en su lateral izquierdo, y los desdeñó sin pararse a pensar mucho en ellos. Activó los mecanismos de extracción de humo de la cabina y anuló algunas de las alarmas que atormentaban sus oídos. Comprobó que el afuste del brazo izquierdo no había sufrido ningún daño y lo disparó. En el mismo movimiento giró el torso y acercó el brazo derecho hacia el Archer. Apuntó con él hacia el mismo centro y disparó el afuste allí situado. Los misiles de largo alcance del Crusader se cruzaron en el aire con los misiles de corto alcance que disparaba finalmente Takezo.

Treinta misiles se cruzaron con ocho. Algunos chocaron entre sí en el estrecho recorrido de su vuelo, y otros detonaron contra los de su rival. Pero, mientras que apenas algunos de los de Takezo quedaron sin impactar contra el Crusader, casi ninguno de Aldara falló el Archer. Los misiles de Aldara vapulearon el pecho de su rival y algunos detonaron en las mismas entrañas del Torso Derecho. Una gran explosión se produjo a continuación cuando el afuste de largo alcance se volatilizó. Sin duda la siguiente salva lista para ser disparada había sido impactada. Haces de luz azul también destellearon a través de la humareda, lo que anunciaba un impacto en el Reactor. Pero la explosión había sido más fuerte de lo que podría apreciarse en un principio. El brazo derecho quedó arrancado de cuajo y salió despedido y rebotando hacia uno de los laterales. Mientras, la energía empezaba a abandonar a la máquina de Takezo. El torso lateral había quedado inutilizado y los mecanismos de control intentaban salvar al mech. Éste se desconectaba sin que Takezo pudiera hacer nada.

Pero Takezo tenía más problemas. Pues, ahora, estando impotente en su cabina, mientras veía como sus últimos misiles detonaban también con fuerza en el pecho del Crusader, pudo apreciar el segundo movimiento de Aldara. Su brazo derecho no había apuntado exactamente hacia el centro de su máquina. Había apuntado hacia su cabina. Casi a bocajarro pudo ver como cinco misiles salían disparados hacia él, detonando contra la cabeza del Archer con la fuerza de titanes enfurecidos. El blindaje salió despedido y en una situación gemela a la vivida en el Crusader, el cristal se polarizó para a continuación fragmentarse y explotar.

Aldara observaba como las explosiones se sucedían en el lateral derecho del Archer. Y es por ello que apenas observó cómo los últimos misiles de corto alcance, rezagados en comparación con los veloces de largo alcance, impactaban sobre su mech. Ésto también la distrajo de observar que sus últimos disparos destruían el blindaje de la cabeza del Archer. El ya desmadejado Crusader apenas vibró con éstos últimos impactos; pero al igual que un hombre gravemente herido, pudo ver como surtidores de líquido refrigerante salían despedidos de su pecho izquierdo. En el acto sintió como la ya elevada temperatura seguía subiendo. Los sistemas de soporte vital estaban totalmente sobrecargados y se veían impotentes para intentar disminuir la calor. El sudor se evaporaba en el acto sobre su piel sin llegar a humedecerla. Apretó los dientes y se preparó para soportar éste castigo mientras veía el daño que sufrido por el Archer.

Sin ningún monitor operativo Takezo no podía evaluar los daños en su máquina. Desde luego sabía que el cierre total de sistemas se debía a la explosión en el torso derecho. Que el Reactor se había desconectado y que el CASE había salvado su vida y su máquina. Pero la desconexión del Reactor también habia cortado su conexión con el giróscopo. Y ahora el Battlemech se tambaleaba sin control sin nadie que guiara sus movimientos. Takezo estaba siendo zarandeado en su asiento mientras sentía toda la atracción que la gravedad del planeta ejercía sobre su máquina. El sistema de eyección lo sacaría en cualquier momento deallí, pero no sabía qué era más peligroso ahora mismo: si el Battlemech en plena efervescencia o el exterior que parecía un volcán en erupción.

El Archer trastabilló hacia derecha e izquierda. Primero se desplazó hacia la izquierda, chocando su brazo contra las paredes. Pero cuando lo hizo hacia la derecha la falta de brazo y de torso lo desequilibró por completo. Haciendo lo que podría llamarse como una pirueta cayó sobre su espalda. Las setenta toneladas, o mejor dicho, lo que habían sido setenta toneladas de la más alta tecnología impactaron con gran estrépito y fuerza contra el suelo. Takezo lo notó perfectamente en su espalda y en sus dientes ante el estremecimiento que amenazó con romperle algunos huesos. Su cabeza salió despedida hacia adelante, y uno de los debilitados cinturones cedió. Su neurocasco se agrietó contra la consola justo cuando escuchaba un inquietante sonido.

Como un chillido agónico se escuchó el metal cortar metal. El amputado brazo derecho del Archer estaba esperándolo en su caída. Y como si fuera un ariete de tiempos antiguos perforó el torso izquierdo. Los extendidos dedos abrieron boquetes en el interior del afuste aún operativo y también chocaron contra la salva que estaba ya preparada para ser disparada. Los misiles detonaron, elevando al tumbado Archer más de un metro. El Torso izquierdo se desintegró y el brazo derecho asomó por el frontal y se elevó. A pocos metros de él, el ahora también amputado brazo izquierdo volaba locamente.

Como un cadáver que devolvieran los océanos, con los brazos comidos por los peces, así yacía el Archer a los pies del Crusader. Y éste titán envuelto en llamas se lanzó hacia adelante con uno de sus pies en alto. El humo se movía haciendo espirales ante el avance de la pierna que llevaba el pie directo hacia la espalda del Archer. Más allá de éste, las llamas del incendio en el suelo del túnel daban un aire primitivo a la situación: una lucha salvaje e instintiva. El mismo que habrían tenido nuestros antepasados, cuando uno de ellos descubrió el fuego y otro intento arrebatárselo.

Pero el inmóvil cadáver se sacudió poco antes del impacto. La cabeza del Archer, o lo que quedaba de ella, explosionó arrojando su interior hacia atrás. Se cruzó en el aire con el pie del Crusader, esquivando la colisión por escaso margen. Un casi inconsciente Takezo vislumbró apenas un dibujo en las "suelas" del Crusader, su némesis. El pie impactó en el mismo centro de la espalda. Las planchas de blindaje se curvaron ante su peso y se retorcieron. Finalmente cedieron, el pie avanzó dejando su huella. Y una nueva luz azul surgió entre más humo negro que salía despedido por la abertura.

Aldara retiró el pie, sin poder observar que la silla de eyección de Takezo estaba a pocos metros de donde lo detuvo finalmente. Sabiéndose ganadora del combate y con la adrenalina abandonando su torrente sanguíneo, no se fijó en todas las señales luminosas de advertencia. El Reactor amenazaba con desconectarse, una explosión de la munición restante se podía producir en cualquier momento. Pero nada de eso le importaba ahora. Lo único que quería era descansar y volver a respirar un aire que pudiera llamarse así.


Este mes hemos preferido mostrarles este original y estupendo reportaje escrito, originalmente publicado en la revista Mechs&Juegos, que describe perfectamente la sinfonía de luces, colores y ruidos asociados a un Combate de Solaris; consiguiendo con un poco de imaginación por parte del lector la misma impresión visual que se consigue viendo el combate real.




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