Los hangares
de Ishiyama nunca habían tenido un aspecto tan -digámoslo
suavemente- poco guerrero. Aunque seguía siendo un enorme
centro de almacenamiento y reparaciones de Battlemechs, una horda
de pequeñas "hormigas" se había adueñado
de lo que solía ser un tranquilo lugar de trabajo.
Éste
era el panorama que podían observar algunos de los que
permanecían alejados de la vorágine que se desataba
a sus pies. Situados en una posición privilegiada: algunos
guerreros, managers de escudería, miembros de la comisión
del Juego y los técnicos de confianza. Todos ellos separados
pero a la vez juntos.
El modificado
Archer de la Escudería Fénix estaba
aún sujeto a su plataforma, a la izquierda del hangar.
Sus claras formas se podían apreciar en el elegante diseño,
un trabajo no estropeado por las mejoras encargadas precisamente
por el que esta noche sería su piloto. El mechwarrior Takezo
Musashi, alias Ronin, estaba ya a los mandos de
su máquina. El también manager de la Escudería
se encontraba ya activando el Battlemech para su próximo
enfrentamiento. Los técnicos desconectaban los últimos
sensores de control de sus extremidades y daban el visto bueno
para su arranque y salida. Ésta no se veía entorpecida
por la marabunta de fotógrafos que se habían acreditado
para el combate, ya que casi todos ellos se agolpaban al otro
extremo del hangar.
Otra mole
de metal se encontraba también esperando para salir hacia
el tortuoso laberinto que era la Arena donde se iba a estrenar.
La nueva joya de la Escudería Supernenas se demoraba,
creando más espectación entre el "cualificado
público". Desde que su manager Aldara Rivers
comprara la licencia de la extinta escudería Dark Phantoms,
se habían unido los eventos sociales y los deportivos.
Un nuevo mercado que alimentaba a los tiburones de la llamada
"prensa rosa". Simples bebés y ovejas en realidad,
conducidas tanto por los mechwarriors como por sus compañeros
de la prensa deportiva: los verdaderos buitres y amos del cuarto
poder.
El Crusader-5M
sería el rival del ya conocido Archer-FX1. Pero
eso era tan sólo la teoría, pues todos sabían
que el mech había sido inscrito como Crusader-SN,
lo que sin lugar a dudas implicaba algún tipo de modificación;
una versión a los gustos de su piloto y que pudiera ser
de verdad competitiva en la categoría de Pesados de la
Clase V de Solaris. La propia manager, Aldara Rivers,
sería su piloto esta noche. Su última derrota precisamente
ante un Crusader modificado; y su último juguete,
otro Archer modificado que no cuajaba en las arenas, habían
atraído a muchos más periodistas de lo normal. Algunos
podrían decir que olían la sangre. Otros quizás
tan sólo que presentían el espectáculo. Y
desde luego no se les iba a defraudar.
Una puerta
se abrió en la estructura, cerca de la cabina del Crusader.
Varios cientos de fogonazos iluminaron el hangar. Algunos de entre
los espectadores privilegiados comentaban que había más
luces en ese momento que en la última batalla aeronaval
sobre Solaris. La inconfundible figura de una mechwarrior, con
el chaleco refrigerante y el neurocasco en el antebrazo, se acercó
a un pequeño estrado. A su vera se encontraba el Crusader,
cubierto por una lona desde la cabeza a los pies. Un pequeño
séquito de guardias de seguridad mantenían un cerco
a sus pies. Y algunos reflectores lo iluminaban ascendentemente.
Cuando la mecharrior se acercó al micrófono el silencio
reinó en la ajetreada sala. Se aclaró la garganta
y se disponía a hablar cuando un fuerte ruido resonó
en el otro extremo del hangar.
Uno a uno
fueron saltando los topes de fijación que anclaban al Archer.
Primero un dedo, luego dos, más tarde un brazo: todos empezaron
a moverse, cobraron vida. El gigante dormido alzó una pierna
y avanzó. Cuando el pie cayó sobre el suelo el estruendo
atemorizó a muchos. Eso dejaba claro quién era un
novato en Solaris, en el auténtico Solaris. El momento
cumbre de la presentación del nuevo Crusader había
quedado roto. Toda la atención se centró temporalmente
en el Archer. Y éste, sintiéndose observado
respondió con una gracil inclinación. Cuando su
cabina descendió rápidamente muchos fueron los sorprendidos
ante su eficiente frenada en una armoniosa maniobra. Los periodistas
del corazón se tocaban el suyo, nada acostumbrados a lo
que otros consideraban pura rutina.
Los periodistas
de "guerra" afilaban el colmillo y ya estaban
retransmitiendo o preparando sus crónicas. Éstos
sí entendían el verdadero significado del gesto:
un saludo ritual hacia el enemigo con el que iba a entrar en liza.
Aldara también lo había entendido,
como demostró la sonrisa que afloró a sus labios
cuando su mirada se cruzó con la del piloto. Sabría
que esa noche tendría un combate interesante.
Tras incorporarse,
el Archer se dio la vuelta y pareció desvanecerse
silenciosamente por la entrada a la Arena. Pocos de entre los
escasamente acostumbrados periodistas del corazón se recuperaron
de su aturdimiento; y sólo alguno, algo más espabilado
que el resto de sus compñeros, se percató de que
sus pasos no sonaban de igual forma. La sensación de que
habían jugado con ellos se plasmó en sus caras de
indignación. Pero no tuvieron mucho tiempo para pensar,
pues sin soltar el discurso que sin duda tenia preparado, Aldara
había dado media vuelta y pasando bajo la lona se introducía
en su Battlemech.
Unas pequeñas
detonaciones liberaron los pernos que sujetaban la tela. Y un
gran peso muerto se pegó al cuerpo del Crusader,
que encendido en frío, empezaba a liberarse de la estructura.
La estampida entre la mayoría de los periodistas ante el
rápido avance de crusader produjo sonrisas entre los mechwarriors,
managers y miembros de la Comisión de Juego que observaban
el espectáculo desde una segura distancia. Sólo
unos pocos fueron tan idiotas como para quedarse quietos y esperando
ante un Battlemech en movimiento, con todas las sirenas y luces
de emergencia del hangar en funcionamiento, intentando obtener
una foto que revelara las modificaciones. Una información
valiosa para sus cadenas de noticias; pero habían olvidado,
o simplemente desconocían, que la configuración
de un Crusader queda totalmente oculta por su diseño. Las
risas y mofas acompañaban a los engañados periodistas
rosas mientras veían cómo el Crusader seguía
los pasos del Archer hacia la arena; ambos listos para
iniciar un épico duelo en los confines de las cavernas
de Ishiyama.
El público,
el eterno dominador de las Arenas de Solaris. El "amo"
al que todos obedecen. ¿Dónde está el público
en Ishiyama? Es ésta una de las pocas -si no la única-
arenas del Mundo del Juego en la que el público no está
presente físicamente. La gran montaña de hierro,
con sus enrevesados túneles, galerías y salas hace
imposible su presencia. Tan sólo gracias a la tecnología
disponen éstos de los mejores e impensables sitios de observación.
Las cámaras son sus ojos en las oscuras cavernas.
Los battlemechs
de los luchadores han salido en zonas opuestas dentro de una estrecha
sección de la montaña. Tras la señal de los
árbitros ambos lanzan sus máquinas a la carrera,
aunque ésto no lo pueden conocer aún los espectadores.
Estrictas medidas de seguridad antifiltraciones hacen que la señal
les llegue con bastante retardo. Por lo que mientras los pasos
de los gigantes retumban y hacen reverberar el agua en las cavidades,
ellos aún los distinguen inmóviles en sus pantallas.
Tras un
primer avance el Archer ha asomado a un pequeño
ensanche con un lago central. Sus sensores no son muy precisos,
pero está seguro de que le indican que el Crusader
de Aldara se encuentra muy cerca; justo tras una
de las colinas. Pero si esto es algo que él puede saber,
también su posición puede aparecer casi perfectamente
reflejada en los monitores de su rival.
Takezo
decide no exponerse a quedarse al descubierto en el centro de
la desenfilada. Retrocede lentamente para evitar tener que observar
las dos posibles salidas-entradas; pero Aldara también
extrema sus precauciones, pues decide avanzar cautelosamente.
Ambos han quedado ahora casi fuera de la vista del espacio vacío,
por lo que más que nunca deben confiar en sus máquinas.
La emoción
se palpa en la sala de control de la emisión. Los redactores
analizan los biorritmos de cada uno de los mechwarriors. De ésta
forma intentan anticipar quién será el primero en
avanzar. El tener las mejores tomas del inicio de una carga puede
darles los mayores shares. Finalmente el más veterano
ve una oscilación en el de Aldara y ordena
centrar la cámaras y hacer un extenso barrido por su pasillo.
Incluso
antes de que pudiera terminar de dar sus órdenes el Crusader
se pone en movimiento y avanza lenta y majestuosamente. Aldara
ha sido quien ha entrado a matar y Takezo se ha
quedado esperando. Desde luego parece que ella es la que está
tomando la iniciativa en éstos momentos. Pero antes incluso
de que pueda asentar los pies tras su última zancada, resuenan
amenazadoras las poternas de misiles del Archer al abrirse.
Takezo
ha bajado un poco el centro de gravedad de su battlemech y a continuación
ha lanzado dos demoledoras salvas de sus misiles de largo alcance.
Éstos apenas tienen tiempo de elevarse y tomar arco cuando
ya empiezan a chocar contra el Crusader. Parece que la
corta distancia no ha afectado para nada ni a su puntería
ni a su potencia. La primera salva del lanzador de su Torso Derecho
impacta casi entera en la parte superior del nuevo mech de las
Supernenas. Éste parece estar tomando una posición
defensiva cruzando sus brazos, y la siguiente salva se estrella
con menor efectividad en un blanco algo reducido. Incluso la maniobra
parece salvar algo los castigados torsos, pues algo de daño
termina en los brazos.
La humareda
levantada por las detonaciones permite apreciar como el Láser
Medio disparado desde la cabeza del Archer pasa cerca de
lo que sería el cuello del Crusader y se pierde
horadando las paredes posteriores. De los brazos del Archer
también surgen otros misiles que siguen el mismo camino
que los anteriores. Pero mientras que éstos avanzan algo
más lentamente vemos como algunos explotan en el aire antes
de llegar al Crusader.
Aldara
ha decidido pasar al ataque y tras abandonar su posición
defensiva abre bien los brazos. Los últimos misiles de
Takezo aprovechan para impactar de nuevo en los torsos.
Algunos de ellos van cargados del ya famoso gel inferno. El abrasador
napalm chorrea por las juntas matando la pintura y elevando la
temperatura. Algunas de las cámaras dejan de funcionar,
totalmente calcinadas. Pero entre el humo y el fuego llega el
contraataque del Crusader-SN.
Los cameraman
centran su atención en los brazos del mismo, pues es allí
donde éste suele portar sus afustes de lanzamisiles. Y
están atentos esperando que Aldara utilice
la misma estrategia que Takezo. Pero ella en cambio
los sorprende a todos desatando una pequeña lluvia de fuego
láser precisamente desde donde ha sido más castigada.
Algunos paneles se mueven dejando ver los láseres medios
que han aguantado perfectamente la anterior embestida. De forma
alternada, desde el Torso Izquierdo, Torso Derecho y Torso Central
hasta llegar a la cabeza surgen las armas asesinas que sin fallar
ningún disparo devuelven daño por daño.
El Archer
empieza a perder peso a gran velocidad mientras las toneladas
de blindaje van siendo fundidas por casi todo su cuerpo. Éste
aún debe aguardar a que se terminen de cerrar las poternas
de disparo de todos sus lanzamisiles antes de poder ofrecer un
blanco menor. Aldara aprovecha y no falla ninguno
de sus disparos. Y tras descargar una buena andanada, los misiles
surgen finalmente de los brazos del Crusader, yal igual
que con Takezo las cabezas explosivas no se ven
alteradas por la distancia e incluso explotan con mayor intensidad
de lo habitual.
Takezo
ya ha completado su maniobra y aunque no tan concentrado como
su rival, si presenta daños similares. Luego el fuego lame
sus pies cuando activa los retrorreactores que levantan al Archer
en vilo. Tras unos segundos de vacilación mientras contempla
al fantasma en llamas de su rival avanza hacia él. Casi
parece que lleve una ruta de colisión, pero en el último
segundo se interna por un pasillo elevado y empieza a descender.
Aldara
parece que no se ha percatado de éste salto y hace avanzar
a su máquina. Parece que los fluidos en llamas o la humareda
provocada por los mismos no le dejaran apreciar lo que hay a su
alrededor. Con una loca carrera en la que va iluminando los pasillos
se dirige hacia donde estaba previamente su rival. Y el silencio
que había sido roto tan drásticamente y tan violentamente
unos segundos antes, vuelve a reinar cuando ambos Battlemechs
dejan de verse.
Un resplandor
a lo lejos, a la entrada del túnel, era el último
vestigio del primer contacto, tras que ambos mechs se divisaran
y se saludaran con todo o casi todo su arsenal. El Archer
de Takezo había saltado hacia un ramal de
la galería principal; mientras que el Crusader de
Aldara se había internado hacia su antigua
posición. Ahora tan sólo podían seguir sus
pasos por los ecos de los radares.
Ambos aprovecharían
este pequeño lapsus para revisar el estado de sus máquinas.
Aunque ninguna presentaba daños graves, cualquier pequeño
detalle podía ser fatal en su segundo encuentro. Takezo
partía con la ventaja de que su Battlemech no estaba impregnado
de gel inferno como el de su rival. Aunque los Crusader
solían llevar misiles de corto alcance en sus configuraciones,
parecía que ésta variante de las Supernenas
los habían eliminado. O que aún no había
querido usarlos.
Pero ninguno
podía entretenerse mucho en cavilaciones. Podrían
ser sorprendidos por el otro y el que primero abriera fuego golpearía
dos veces, como en el viejo dicho. Así que Takezo
maniobró para volver a disparar sus afustes de misiles.
Sin duda no quería estar transportando un exceso de munición.
Unos ecos se reprodujeron en el corredor lateral donde estaba
el Crusader. Sin duda Aldara había
adoptado la misma táctica. Pero ella no podía hacer
lo que hizo a continuación el Archer, puesto que
con uno de sus brazos disparó misiles inferno a su espalda.
Una nueva fuente de calor y de humo llenaron el pasillo. Éste
pareció achicarse y oscurecerse cuando el Archer
fue engullido por el oscuro vapor. Parecía ahora un animal
acorralado en su cubil. O más bien, un astuto cazador esperando
a su presa, como la hormiga-león. Mientras reflexiones
de éste tipo pasaban por la cabeza de Takezo,
una fugaz mancha rosa pasó por la boca del túnel.
Aldara había saltado a uno de los laterales
de la entrada. Durante escasos segundos había sido un blanco
para los sistemas de puntería del Archer, pero insuficientes
para que Takezo pudiera fijarlo.
Se encontraban
ahora en una situación similar a la previa a su primer
avistamiento. Ambos al otro lado de un mismo camino que los conduciría
frente a frente. Pero ahora el Archer contaba con una pequeña
protección. Y el Crusader además arrastraba
consigo un encadenamiento a las llamas del infierno... ¿Quién
se atrevería a ser el primero en buscar a su enemigo?.
Takezo
decidió no renunciar a su ventaja. Quizás el enfrentarse
a un mech "desconocido" le estaba haciendo ser más
cauto de lo normal. Pero la ronda pasada él mismo había
estado en la otra situación, cuando estrenó el Awesome-FX1.
Aldara si que parecía estar impaciente esta
noche. Mientras el Archer permanecía quieto, su
Crusader giró y se internó lentamente en
el elevado corredor. Frente a frente, metal contra metal, de nuevo
las armas iban a ser las únicas que iban a hablar.
La situación
era tan simple y tan clara que el silencio se extendió
como una plaga por todas las instalaciones de Ishiyama. En el
estrecho pasillo, con los mechs adyacentes, a distancia de combate
cuerpo a cuerpo: era imposible fallar. Ambos sólo tenían
que pulsar los gatillos para asegurarse impactar en su enemigo.
Sus máquinas tomaban todo el espacio del túnel.
Y la potencia de fuego que estas moles podían desplegar
era sin duda aterradora. Algunos no se preguntaban quién
ganaría si no, si sería posible que los mechs aguantasen,
y los pilotos en ellos.
Pequeñas
explosiones sacudieron el pecho del Archer. Los expertos
no se ponían de acuerdo si ésto era por el lanzamiento
de sus misiles de largo alcance o por el daño causado por
los láseres del Crusader. Aunque más importante
que saber quién había obtenido la primera sangre
era discernir quién se alzaría con la victoria.
Ninguno
adoptó esta vez posiciones defensivas ni pretendieron intentarlo.
En el aire se cruzaban los disparos láser, la inmensa mayoría
por parte del Crusader, con un torrente de misiles ésta
vez provenientes en su mayoría desde el Archer.
Siete haces de luz convergían desde los brazos, pecho y
cabeza del Crusader sobre el Battlemech de Takezo.
Casi parecían formar una pequeña barrera contra
la que detonaron casi todos los misiles de la primera andanada.
Pero mientras éstos explotaban en el aire, oscureciendo
aún más el pasillo, los láseres no se veían
afectados en absoluto y proseguían con su destrucción.
Las placas de blindaje se calentaban y empezaban a licuarse, fundirse
en sus mismas posiciones o cayendo como grandes gotas de metal
líquido ante un segundo impacto. Éste castigo terminó
pasándole factura al Archer, pues todo el blindaje
de su torso derecho desapareció. La estructura interna,
el miómero, el afuste, el reactor...: todo quedó
a la vista, expuesto a daños mayores.
Pero aunque
la primera salva de misiles llegó casi sin fuerza sobre
el Crusader, la segunda se abatió como un ciclón
a continuación. Al abrir los brazos para disponerse a disparar
con sus propios afustes de misiles de largo alcance no pudo contar
con ellos para protegerse. Cinco misiles detonaron con gran fuerza
en el mismo centro del mech. Como todos los misiles de largo alcance
usados en el combate hasta el momento, parecían explotar
con más fuerza de lo esperado; sin duda debido al uso de
la munición Dead Fire. A continuación cinco
misiles más llegaron volando un poco más alto e
impactaron de lleno en la Cabeza del Crusader. Las explosiones
se sucedieron sobre la cabina. Aldara quedó
cegada mientras se polarizaba el cristal. Pero éste no
pudo resistir por mucho tiempo y al final cedió también.
Se fragmentó con gran violencia inundando el estrecho compartimento.
Por suerte no se conviertieron en una lluvia de metralla. Pero
algunos trozos golpearon contundentemente en sus brazos. Ésto
detuvo por unos segundos su ataque. El tiempo que necesitaba también
para que la visión se le aclarase...
Takezo
observó como la cabeza del Crusader recibía
un impacto directo y como en un acto reflejo de cubrirse, el brazo
izquierdo tomaba los últimos misiles. Allí el blindaje
también quedó totalmente destruido, y el miómero
y los componentes internos quedaron a la vista. Por unos segundos
el ataque de Aldara parecía finalizado, pero
no así el del Archer. Con su único láser
medio apuntó de nuevo hacia el pecho e impactó en
su lateral izquierdo. Una nueva localización arruinada
se sumaba al caos de destrucción. El logotipo de las Supernenas
se fundió ante los kilojulios de potencia, pero ésto
no bastó para calmar la sed de destrucción del láser.
Siguió incidiendo, destruyendo a su paso uno de los láseres
medios y finalmente provocando una brillante luz azul. Una fuga
en el reactor sin duda. El Crusader se encontraría
en problemas con su temperatura.
Estas detonaciones
parecieron hacer despertar finalmente a Aldara.
Observó los daños en su lateral izquierdo, y los
desdeñó sin pararse a pensar mucho en ellos. Activó
los mecanismos de extracción de humo de la cabina y anuló
algunas de las alarmas que atormentaban sus oídos. Comprobó
que el afuste del brazo izquierdo no había sufrido ningún
daño y lo disparó. En el mismo movimiento giró
el torso y acercó el brazo derecho hacia el Archer.
Apuntó con él hacia el mismo centro y disparó
el afuste allí situado. Los misiles de largo alcance del
Crusader se cruzaron en el aire con los misiles de corto
alcance que disparaba finalmente Takezo.
Treinta
misiles se cruzaron con ocho. Algunos chocaron entre sí
en el estrecho recorrido de su vuelo, y otros detonaron contra
los de su rival. Pero, mientras que apenas algunos de los de Takezo
quedaron sin impactar contra el Crusader, casi ninguno
de Aldara falló el Archer. Los misiles
de Aldara vapulearon el pecho de su rival y algunos
detonaron en las mismas entrañas del Torso Derecho. Una
gran explosión se produjo a continuación cuando
el afuste de largo alcance se volatilizó. Sin duda la siguiente
salva lista para ser disparada había sido impactada. Haces
de luz azul también destellearon a través de la
humareda, lo que anunciaba un impacto en el Reactor. Pero la explosión
había sido más fuerte de lo que podría apreciarse
en un principio. El brazo derecho quedó arrancado de cuajo
y salió despedido y rebotando hacia uno de los laterales.
Mientras, la energía empezaba a abandonar a la máquina
de Takezo. El torso lateral había quedado
inutilizado y los mecanismos de control intentaban salvar al mech.
Éste se desconectaba sin que Takezo pudiera
hacer nada.
Pero Takezo
tenía más problemas. Pues, ahora, estando impotente
en su cabina, mientras veía como sus últimos misiles
detonaban también con fuerza en el pecho del Crusader,
pudo apreciar el segundo movimiento de Aldara. Su
brazo derecho no había apuntado exactamente hacia el centro
de su máquina. Había apuntado hacia su cabina. Casi
a bocajarro pudo ver como cinco misiles salían disparados
hacia él, detonando contra la cabeza del Archer
con la fuerza de titanes enfurecidos. El blindaje salió
despedido y en una situación gemela a la vivida en el Crusader,
el cristal se polarizó para a continuación fragmentarse
y explotar.
Aldara
observaba como las explosiones se sucedían en el lateral
derecho del Archer. Y es por ello que apenas observó
cómo los últimos misiles de corto alcance, rezagados
en comparación con los veloces de largo alcance, impactaban
sobre su mech. Ésto también la distrajo de observar
que sus últimos disparos destruían el blindaje de
la cabeza del Archer. El ya desmadejado Crusader
apenas vibró con éstos últimos impactos;
pero al igual que un hombre gravemente herido, pudo ver como surtidores
de líquido refrigerante salían despedidos de su
pecho izquierdo. En el acto sintió como la ya elevada temperatura
seguía subiendo. Los sistemas de soporte vital estaban
totalmente sobrecargados y se veían impotentes para intentar
disminuir la calor. El sudor se evaporaba en el acto sobre su
piel sin llegar a humedecerla. Apretó los dientes y se
preparó para soportar éste castigo mientras veía
el daño que sufrido por el Archer.
Sin ningún
monitor operativo Takezo no podía evaluar
los daños en su máquina. Desde luego sabía
que el cierre total de sistemas se debía a la explosión
en el torso derecho. Que el Reactor se había desconectado
y que el CASE había salvado su vida y su máquina.
Pero la desconexión del Reactor también habia cortado
su conexión con el giróscopo. Y ahora el Battlemech
se tambaleaba sin control sin nadie que guiara sus movimientos.
Takezo estaba siendo zarandeado en su asiento mientras
sentía toda la atracción que la gravedad del planeta
ejercía sobre su máquina. El sistema de eyección
lo sacaría en cualquier momento deallí, pero no
sabía qué era más peligroso ahora mismo:
si el Battlemech en plena efervescencia o el exterior que parecía
un volcán en erupción.
El Archer
trastabilló hacia derecha e izquierda. Primero se desplazó
hacia la izquierda, chocando su brazo contra las paredes. Pero
cuando lo hizo hacia la derecha la falta de brazo y de torso lo
desequilibró por completo. Haciendo lo que podría
llamarse como una pirueta cayó sobre su espalda. Las setenta
toneladas, o mejor dicho, lo que habían sido setenta toneladas
de la más alta tecnología impactaron con gran estrépito
y fuerza contra el suelo. Takezo lo notó
perfectamente en su espalda y en sus dientes ante el estremecimiento
que amenazó con romperle algunos huesos. Su cabeza salió
despedida hacia adelante, y uno de los debilitados cinturones
cedió. Su neurocasco se agrietó contra la consola
justo cuando escuchaba un inquietante sonido.
Como un
chillido agónico se escuchó el metal cortar metal.
El amputado brazo derecho del Archer estaba esperándolo
en su caída. Y como si fuera un ariete de tiempos antiguos
perforó el torso izquierdo. Los extendidos dedos abrieron
boquetes en el interior del afuste aún operativo y también
chocaron contra la salva que estaba ya preparada para ser disparada.
Los misiles detonaron, elevando al tumbado Archer
más de un metro. El Torso izquierdo se desintegró
y el brazo derecho asomó por el frontal y se elevó.
A pocos metros de él, el ahora también amputado
brazo izquierdo volaba locamente.
Como un
cadáver que devolvieran los océanos, con los brazos
comidos por los peces, así yacía el Archer
a los pies del Crusader. Y éste titán envuelto
en llamas se lanzó hacia adelante con uno de sus pies en
alto. El humo se movía haciendo espirales ante el avance
de la pierna que llevaba el pie directo hacia la espalda del Archer.
Más allá de éste, las llamas del incendio
en el suelo del túnel daban un aire primitivo a la situación:
una lucha salvaje e instintiva. El mismo que habrían tenido
nuestros antepasados, cuando uno de ellos descubrió el
fuego y otro intento arrebatárselo.
Pero el
inmóvil cadáver se sacudió poco antes del
impacto. La cabeza del Archer, o lo que quedaba de ella,
explosionó arrojando su interior hacia atrás. Se
cruzó en el aire con el pie del Crusader, esquivando
la colisión por escaso margen. Un casi inconsciente Takezo
vislumbró apenas un dibujo en las "suelas" del
Crusader, su némesis. El pie impactó en el
mismo centro de la espalda. Las planchas de blindaje se curvaron
ante su peso y se retorcieron. Finalmente cedieron, el pie avanzó
dejando su huella. Y una nueva luz azul surgió entre más
humo negro que salía despedido por la abertura.
Aldara
retiró el pie, sin poder observar que la silla de eyección
de Takezo estaba a pocos metros de donde lo detuvo
finalmente. Sabiéndose ganadora del combate y con la adrenalina
abandonando su torrente sanguíneo, no se fijó en
todas las señales luminosas de advertencia. El Reactor
amenazaba con desconectarse, una explosión de la munición
restante se podía producir en cualquier momento. Pero nada
de eso le importaba ahora. Lo único que quería era
descansar y volver a respirar un aire que pudiera llamarse así.